domingo, 20 de septiembre de 2020

Siglo XXI.

    Lo único que se puede decir con propiedad de esta época es que no es una época. ¿Decadencia ? No. Hubo civilizaciones en decadencia alumbrando de forma maravillosa con teas artísticas su descenso al abismo. No. No alcanza la categoría de época. No hay una música que la defina, ni un estilo literario que la engrandezca, ni una forma de cine que la ilumine, ni un modo de ver interesante, ni una pintura que exprese su alma, ni una inteligencia que la piense, ni causas morales que la ennoblezcan, sin líderes estéticos, ni hermosos gestos, ni revoluciones desinteresadas... Un tiempo de infrahombres, de ideologías pastueñas,  de emasculado, humanismo pestilente... Un tiempo moribundo, intelectualmente hostil a cualquier idea nueva, presidido por el lema de todo lo que no valga vale, ideológicamente cohesionado por la cobardía generalizada, alimentado por la corrupción desmedida, sostenido por un brutal desarrollo tecnológico orientado al control absoluto de la población. Constituye por tanto un milagro de marca mayor el que en ella puedan existir sin que se rompa el mundo un quijote desmadejado y una monja enamorada de Dios.

Fernando Blanco Inglés, "La Cuestión Q, 2"


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