viernes, 20 de enero de 2023

20 (31)

    El amor es el enemigo público número uno del poder, del dinero, del interés, de la posición, de la fama, del éxito y de toda esa laberíntica red de ciertas mentiras y falsas verdades que lubrifican la estridente maquinaria contemporánea de las relaciones sociales… 

    El amor no se halla expuesto en los mercados: ni se compra ni se vende. Ni se alquila ni se presta. Ni constituye una mercancía sometida a cualquier tipo de negocio o transacción. No dejéis, por tanto, jamás, que el amor que os tenéis sea sustituido por el cambalache, por el compromiso, por las componendas, por las transacciones, por los chanchullos, por las artimañas, por la conveniencia, por la costumbre, por el qué dirán, por la caridad, por la compasión, por la tolerancia, por la solidaridad, por los tratos impuros, por los pactos de ocasión, por todas esas innumerables formas bastardas de interés escondido que no son más que la negación misma de su ser… 

    Coged, ante ellos, sin que os tiemble el pulso, el látigo sereno de la indignación y arrojad a todos esos mercaderes corrompidos e impúdicos del templo sagrado de vuestro amor… 

     Porque el amor


    -Funde las verjas

    Quema las puertas

    Derriba los muros

    Aplasta las paredes

    Revienta las casas

    Dinamita los hogares

    Derrama sangre por las ventanas

    Pulveriza los cimientos

    Disuelve las ruinas

    Arrasa las ciudades

    Hace volar el mundo

    Sepulta abismos

    Desgarra cielos

    Inunda infiernos

    Apaga soles

    Enciende lunas

    Prende estrellas

    Sostiene astros

    Inventa milagros

    Consigue imposibles

    Desvela misterios

    Resuelve enigmas

    Restaña las heridas

    Borra las cicatrices

    Cura las enfermedades

    Incinera disfraces

    Fulmina máscaras

    Electrocuta vanidades

    Ahorca soberbias

    Olvida siempre el recuerdo

    Nunca recuerda el olvido

    Suspende las almas

    Anula las conciencias

    Dinamita las mentes  

   Alumbra las miradas

   Vulcaniza los ojos

    Ilumina los cuerpos

    Electrifica las pieles

    Pulveriza los huesos

    Calcina los nervios

    Machaca los corazones

    Levanta la tapa de los sesos.

    Humilla a las montañas

    Ensalza los valles


    Oscurece la luz

    Disipa las tinieblas

    Reduce a astillas los bosques

    Anega los desiertos

    Derrite las rocas

    Evapora los mares

    Asesina a los vivos

    Y resucita a los muertos.


Fernando Blanco Ingles. 



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