jueves, 13 de agosto de 2020

Memorias de Alzheimer

Me acuerdo de no tener ningún recuerdo.

Me acuerdo de carecer de memoria.

Me acuerdo del grano sin arena, de la llama sin fuego, de la brisa sin aire, de la gota sin agua, de la sonrisa sin gato, de la flor sin pétalos, del árbol sin raíces ni ramas…

Me acuerdo del vacío.

Me acuerdo de la nada. Me acuerdo del no ser.

Me acuerdo del misterio.

Me acuerdo de la amnesia. 

Me acuerdo del enigma.

Me acuerdo del secreto.

Me acuerdo del olvido.

Me acuerdo de rostros sin imagen, de moléculas sin átomos, de conceptos sin palabras…

Me acuerdo del perfume que desprenden las huellas de animales extraordinarios que dejaron de existir milenos antes de que yo naciera.

Me acuerdo del círculo sin diámetro, del cuadrado sin lados, del triángulo sin vértices, de la matemática sin números.

Me acuerdo del eco eterno de un sonido fugaz, resonando bajo la cúpula de un universo sin estrellas.

Me acuerdo de voces sin lengua, de miradas sin pupila, de caricias sin tacto…

Me acuerdo de los gritos inaudibles que proclaman las ausencias omnipresentes.

Me acuerdo de buscarme en ti y encontrarme sin mí.

Me acuerdo de divinidades sin templo, de religiones sin institución, de oraciones sin voz, de cánticos sin música, de un éxtasis perpetuo a años luz de cualquier modo estipulado de conciencia.

Y, sobre todo, me acuerdo, cuando cierro los ojos y renuncio definitivamente al pensamiento, de un infinito amor sin nombre y de una gloriosa, exultante y resplandeciente inexistencia.


Fernando Blanco Inglés, "La Cuestión Q, 2"

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