Señoras y señores, olviden sus ideas, abandonen sus conceptos, anulen sus conciencias, denle una oportunidad a la realidad y ésta y ustedes, al fin, desaparecerán.
Mírame a los ojos hasta que me veas.
Síguemelos mirando hasta que te veas. Continúa mirando hasta que ya no nos
veas… y, entonces, mi querida amiga, le contemplarás y, al contemplarlo,
comprenderás que es ambos y ninguno al mismo tiempo y en todo lugar.